Contra las reformas estructurales que empobrecen y somenten al pueblo mexicano

Obreros, campesinos, magisterio y pueblo mexicanos:

¡A la Lucha por la Patria!
Contra:
1.    La reforma laboral, que atenta contra los derechos de los trabajadores y cancela conquistas históricas, arrancadas en más de 200 años de luchas.
2.    La “reforma educativa”, atentado criminal contra el magisterio y la educación pública.
3.    La reforma energética, que pretende consumar la entrega total del petróleo, electricidad y otros recursos estratégicos de la nación al capital imperialista y a delincuentes de la oligarquía mexicana.
4.    La explotación minera en manos de empresas extranjeras y la voraz burguesía mexicana, que en nada beneficia al pueblo.
5.    La venta de playas, litorales, riberas de ríos y lagunas y posesiones fronterizas a extranjeros.
6.    La reforma financiera, que favorece al gran capital y aplasta a los trabajadores y al pueblo.
7.    La violencia reaccionaria que exhibe la ineficacia del Estado.
8.    La corrupción generalizada de la burguesía, de su clase política y su Estado.
9.    La militarización del país, el Estado policiaco y el fascismo.
10.  La criminalización de la lucha y la protesta social.
Por:
1.    La ¡Abrogación de la reforma a los artículos 3° y 73 constitucionales! y la defensa de la educación pública: científica, laica, democrática y gratuita a todos los niveles y para todo el pueblo mexicano, que impone la aplicación del 12% del PIB y el respeto a los derechos de los trabajadores de la educación.
2.    La abrogación de la Ley del ISSSTE, la reforma laboral y toda legislación que atenta contra los derechos e intereses de los trabajadores y del pueblo mexicano.
3.    La defensa del sindicalismo clasista y los derechos de los maestros y todos los trabajadores.
4.    El rescate de toda la riqueza estratégica de la nación, entregada a la burguesía imperialista y mexicana, que hunde al pueblo en el desempleo, la miseria, el hambre y las injusticias sociales.
5.    La cancelación de todos los convenios internacionales, que comprometen al país con el imperialismo.
6.    El rescate y respeto a la libertad, soberanía e independencia nacional.
7.    La defensa de la Patria, hoy hipotecada al imperialismo, principalmente yanqui, por la burguesía, su clase política y su Estado, traidores a la Patria.
El capitalismo y el imperialismo mundial atraviesan por la peor crisis de su historia, provocada por la ambición desmedida, la voracidad insaciable, el despilfarro de los recursos, la corrupción y la práctica inhumana de la burguesía; que explotando implacablemente a miles de millones de trabajadores obreros y campesinos, llevándolos inclusive a condiciones esclavas, con salarios miserables y nulas prestaciones sociales, han expoliado a todos los pueblos del mundo unciéndolos al yugo del capital, sin escapar los de las propias metrópolis imperialistas; fomentando controversias y guerras con tal de alcanzar su hegemonía regional y mundial; hoy ante su crisis, las burguesías financieras y criollas, utilizan como su única alternativa las reformas estructurales, anulando todas las conquistas arrancadas por los trabajadores y los pueblos en cientos de años de luchas, imponiéndoles a los explotados y oprimidos todo el peso, manteniendo para ellos el derecho a la opulencia, la acumulación de riquezas y seguir saqueando y expoliando a las masas trabajadoras y toda la humanidad.
      En México, la situación no es diferente, la crisis del sistema viene manifestándose desde el gobierno de Luís Echeverría Álvarez (LEA) de 1970 en adelante, agravándose mucho más en los gobiernos PRIistas de Miguel De La Madrid Hurtado (MMH), Carlos Salinas de Gortari (CSG), Ernesto Zedillo Ponce De León (EZPL), con los PANistas Vicente Fox y Felipe Calderón Hinojosa; hoy con Enrique Peña Nieto (EPN), que exhibe la demagogia clásica del PRIismo, la crisis se profundiza aún más, con más desempleo, la desaceleración de la economía, la fuga de capitales, la disminución de la producción petrolera, la escasa o nula inversión privada y pública y la creciente deuda pública, que incluyendo la externa, interna y la contingente supera los 22 billones de pesos, haciéndola impagable para este régimen delincuencial PRIANALista, buscando a toda costa con las reformas estructurales hacer recaer todo el peso de la crisis –provocada por ellos— sobre las espaldas de los trabajadores y el pueblo.
      Nuestro país, es inmensamente rico en recursos naturales, posee las estratégicas de la época como el petróleo, gas, uranio, hierro, carbón, agua dulce y otras, así como más de 30 millones de hectáreas de tierras fértiles y aún más susceptibles de aprovechamiento agrícola en el norte si se llevara el agua del sureste; la población de casi 120 millones de habitantes, dispone de una Población Económicamente Actica (PEA) de más de 55 millones de personas; el PIB de 2012 fue de 15 billones de pesos aproximadamente, etc. Sin embargo, crece el desempleo, la miseria y el hambre, el país ha sido hipotecado al imperialismo, con el optimismo cínico de los traidores a la Patria, debido a la corrupción generalizada, la violencia reaccionaria del narco, prohijada durante décadas por el régimen.
      Durante los últimos 43 años, pero sobre todo con los últimos 6 sexenios, con el ascenso de los mal llamados tecnócratas –verdaderos traidores a la Patria—, con el pretexto de la modernización, descaradamente más de 1,300 empresas públicas fueron privatizadas, entregándose a bajo costo a los amigos y parientes de los funcionarios públicos e inclusive auto adjudicados, como fueron los casos de bancos, aerolíneas, teléfonos, ingenios azucareros, puertos, aeropuertos, minas, carreteras, ferrocarriles, etc., supuestamente para darles mayor rentabilidad, demostrándose lo contrario, puesto que la mayoría de dichas empresas han quebrado, “obligándose” el Estado a rescatarlas con dinero público atracado al pueblo, dándose el caso de que de las ventas éste sólo obtuvo algo más de 30 mil millones de dólares y para los rescates erogó más de 90 mil millones de dólares, pagándose aún el rescate bancario.
      Por la grave crisis que enfrenta el sistema, la gran burguesía y su Estado acicateada por el imperialismo, hoy se proponen la privatización de Pemex, para entregar el petróleo a capitalistas nacionales y extranjeros; ellos lo niegan, argumentando que no se van a vender instalaciones, pero la experiencia de la electricidad los desmiente, ya que actualmente la empresa privada produce más del 50% de la electricidad que vende a precios elevados al Estado, lo que ha elevado el costo a los usuarios con pingües ganancias para los atracadores de la riqueza pública.
      Durante los últimos 40 años, los gobiernos PRIANAListas han firmado decenas de convenios internacionales como el TLCAN, el Plan Puebla Panamá, que debido en Plan Mesoamérica y Colombia, el Pacto del Pacífico con Colombia, Perú y Chile, actuando como caballos de Troya contra el proyecto de unidad Latinoamericana; el Acuerdo de Seguridad para la América del Norte (ASPAN), los Acuerdos de Mérida, y otros tantos más que afectan al pueblo mexicano e hipotecan la soberanía e independencia nacional.
      Como respuesta a su crisis, la burguesía y su Estado, han impuesto sus reformas estructurales, en las que destacan:
1.    La reforma al IMSS, al ISSSTE, a Salud, reduciendo las conquistas de los trabajadores y populares, haciéndolos más ineficientes, persiguiendo con ello privatizar o nulificar la seguridad social.
2.    La reforma a la Ley del ISSSTE en 2007, amplió los años de servicio a 60 años de edad, impuso el ahorro obligatorio para acceder a la jubilación, canceló conquistas, etc., con el supuesto de una deuda de la Institución, que a 6 años de la imposición, la deuda es peor así como el servicio pésimo.
3.    Cada año se imponen nuevas reformas fiscales, que imponen más sacrificios la pueblo, en tanto a los grandes burgueses se les exenta del pago de impuestos y se les otorgan más concesiones.
4.    La minería, descaradamente ha sido entregada a la empresa privada mexicana en un 20% y a la extranjera (canadiense, china, estadounidense…) en un 80%, concesionándose más de 52 millones de hectáreas de tierra, afectando a millones de campesinos, indígenas y el medio ambiente, gozando las empresas de la fuerza del Estado.
5.    La reforma financiera, que favorece al gran capital y aplasta a los trabajadores y al pueblo, hoy está a la orden, y se proponen incrementar el IVA de 16 a 19% incluyéndose alimentos, medicinas, libros, etc.
6.    La reforma laboral, aprobada en noviembre, los últimos días del sexenio calderonista, que atenta contra los derechos de los trabajadores y cancela conquistas históricas, arrancadas en más de 200 años de luchas, legalizando la sobreexplotación y los miserables salarios, y dejando en condiciones de indefensión a los trabajadores, con la tercerización, eliminando los derechos de asociación, sindicalización y huelga.
7.    La mal llamada “reforma educativa”, atentado criminal contra el magisterio y la educación pública, puesto que no existe un proyecto educativo que se proponga superar la crisis en la educación, que contenga la aplicación mínima del 8% del PIB a educación, sino que hace responsable de la grave situación educativa a los trabajadores de la educación, convirtiéndose en una medida punitiva, para castigarlos, cuyo objetivo es reducir el presupuesto a la educación pública y avanzar en la privatización.
8.    La reforma energética, que pretende consumar la entrega total del petróleo, electricidad y otros recursos estratégicos de la nación al capital imperialista y a delincuentes de la oligarquía mexicana. Para ello, con argumentos fútiles y demagógicos, pretenden justificar el máximo atraco a la nación.
9.    La modificación al artículo 27 constitucional, para justificar la venta de playas, litorales, riberas de ríos y lagunas y posesiones fronterizas a extranjeros, lo que justifique en el futuro, ante una política nacionalista de algún gobierno la intervención extranjera.
      Junto a esta política traidora y entreguista, para el pueblo mexicano se agrava aún más las terribles condiciones de inseguridad, imponiéndose en la mayor parte del territorio nacional la violencia reaccionaria de las bandas delincuenciales del narco y de las fuerzas armadas oficiales (Ejército, Marina, Policía Federal…), que exhibe la ineficacia del Estado, y la grave responsabilidad del PRI, PAN, PRD y demás partidos de Estado y su clase política, en la proliferación de la violencia, ante la incapacidad de resolver los grandes problemas nacionales. Para la clase dominante y sus amos imperialistas la solución es la militarización del país, generando un estado policiaco, elementos claves del fascismo, que paulatinamente se impone. Para el pueblo explotado y oprimido, la alternativa burgués-terrateniente es la criminalización de la lucha y la protesta social, como medidas que impidan una explosión social.
      Parte fundamental de la crisis del sistema es la corrupción generalizada de la burguesía, de su clase política y su Estado, parte inherente a su propia existencia. Como pueden justificar los altos salarios del Presidente de la República, equivalente a $350,789.82; de los Diputados a $158,737.00; de los Senadores a $227,292.00; de los Ministros de la SCJN a $509,905.00 y de los Consejeros Electorales a $337,227.41 mensuales, cuando hay 100 millones de mexicanos que viven en la pobreza y la miseria.
      Llamamiento:
      Nuestro pueblo atraviesa por una situación difícil y compleja, en que proliferan la miseria, las injusticias sociales, la violencia reaccionaria del narco y el Estado, y nuestro país enfrenta la cancelación de la soberanía e independencia nacional.
      Frente a esta situación lacerante se impone la unidad, organización, dirección y disciplina proletaria, que permita garantizar la movilización política que nos conduzca a la transformación revolucionaria de la sociedad.
      Para la CNTE, la única alternativa es la Huelga Nacional Insurreccional, mediante un trabajo previo de propaganda y agitación nacional, que permita la unidad en la lucha de los maestros con el pueblo. Sólo en estas condiciones podremos lograr echar abajo las reformas estructurales y defender la educación pública y mejorar las condiciones que favorezcan transformarla.
      Trabajemos por la alianza obrera-campesina, por la unidad del magisterio con el pueblo mexicano, cuya fuerza sea determinante para la defensa de los derechos e intereses de los trabajadores y la defensa de la Patria
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