Boletín n1: Recordando el 8 de Marzo

8demarzo

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Hace ya 104 años que se celebra el Día Internacional de la Mujer. Una fecha nombrada por todos, pero conocida por pocos. Fue el 8 de marzo, pero de 1857, cuando las obreras de la “Triangle Shirtwaist Company” de Nueva York son brutalmente reprimidas después de tres semanas de huelga demandando mejores condiciones de trabajo y una jornada laboral de 10 horas; murieron 146 mujeres calcinadas debido a las bombas incendiarias que fueron arrojadas la fábrica ante la negativa de abandonar la huelga.

Debido a estos hechos Clara Zetkin propuso ante el Congreso Internacional de Mujeres Socialistas celebrado en Copenhague, Dinamarca, en 1910, la instauración de este día como el “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”. Las protestas de las mujeres se extendieron por todo el mundo, y en 1977 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer.

Sin embargo la fecha se ha transformado, donde en un inicio se trataba de conmemorar la lucha de la mujer proletaria, la mujer del pueblo, hoy día el capitalismo ha tratado de transformarla en una fecha comercial, donde se celebra a las “delicadas flores”, al “sexo débil”, o en todo caso a la mujer como un ente genérico, ajeno a las diferencias de clase y a las luchas del pueblo. Es por esto que al hablar de una fecha como esta, primero debemos tener en claro que ésta, no es de fiesta, no es una fecha comercial, es el día en que como pueblo decidimos conmemorar la lucha de la mujer por la igualdad, ante todo económica, y por su emancipación de este sistema opresor y explotador.

Pero vallamos más allá al hablar de la mujer como un elemento en la lucha popular y en la lucha revolucionaria, ¿Qué objetivos debe plantearse?, ¿Cuál es su verdadero enemigo?, ¿Qué papel debe de tener? En el sistema actual, la mujer trabajadora se encuentra sometida a una doble condición de opresión. Por un lado, a través de la historia, las mujeres han sido educadas con la tarea fundamental de reproducir a la especie humana, por ello se le ha considerado como un objeto para producir y de tal forma no se le ha dado más valor que el de una máquina que produce bebes, la educación, la independencia, la libertad fueron cosas que se restringieron para los hombres ricos que debían administrar sus posesiones (entre las que se contaba su mujer), con tal papel, las mujeres se especializaron en la producción y crianza de niños, fueron educadas para ser esposas y madres sumisas, es decir: “buenas mujeres”. Por el otro lado, en el capitalismo, las mujeres debieron unirse al enorme ejército de trabajadores para ayudar al sostenimiento de la familia; conocemos los ejemplos por doquier, padres, madres, e incluso hijos deben trabajar para solventar los gastos de la familia; de esta forma las mujeres se incluyen en una nueva dinámica, donde son sometidas por el patrón para conseguir un mísero salario (que casi siempre no alcanza para solventar las necesidades).

Es por ello que hacemos la afirmación de que la mujer es oprimida doblemente, en la casa por el sistema patriarcal que la ve como un medio de producción, y en el trabajo por el patrón capitalista que busca sacar la mayor ganancia de su trabajo.

Lo anterior es importante, ya que no podemos hablar de la mujer como un sector genérico y homogéneo, debemos ser claros en el hecho que las mujeres también están divididas en clases sociales, que también existen las mujeres que han tomado su papel como explotadoras y opresoras, las que aún sufriendo la discriminación y opresión del machismo, deciden defender y fortalecer el sistema, ejemplos claro son la señora Elba Esther Gordillo, ex lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, quien se enriqueció y mantuvo en el poder del sindicato gracias al robo, la mentira, la corrupción y el asesinato; otro ejemplo claro es Martha Sahagún, esposa del ex presidente Vicente Fox Quezada, la cual siempre sirvió como careta “altruista” de un régimen de represión, saqueo y despilfarro.

La lucha de la mujer está enmarcada dentro de una lucha más grande, la lucha por un mundo justo. No pueden por consiguiente combatir juntas las mujeres opresoras y las oprimidas, ya que sus objetivos son diametralmente opuestos, mientras las mujeres opresoras buscan igualdad con el hombre para tener los mismo derechos de oprimir y explotar, así como gozar de los beneficios del saqueo efectuado por el capitalismo rapaz; la mujer proletaria y oprimida buscará una igualdad con el hombre, pero más allá perseguirá la verdadera emancipación, la emancipación del trabajo, la ruptura de todo lazo de explotación que la afecta no solo a ella sino a toda la clase trabajadora. Por consiguiente la lucha de la mujer trabajadora es una lucha que busca derribar los sistemas de clases y la propiedad privada que la obliga a ser simplemente un medio para la producción de hijos y que la convierte en un engrane mas al servicio del patrón.

Por último es necesario entender que mientras la mujer no tome parte activa en la transformación de la sociedad, mientras siga sujeta a luchas reivindicativas, legalistas e ingenuas que le otorguen tal o cual concesión legal, un reforma o ley de protección, todo ello será efímero ya que no tendrá la capacidad de defender dichas conquistas. Sepamos claramente que la verdadera igualdad no será alcanzada en un sistema que explota y que oprime a una clase, es decir en un sistema de explotación del hombre por el hombre.

De esta forma quedan contestadas las preguntas formuladas anteriormente: ¿Qué objetivos debe plantearse? La transformación del sistema en su conjunto, para la construcción de un mundo sin clases y sin propiedad privada; ¿Cuál es su verdadero enemigo? Todo (a) aquel que pretenda perpetuar el estado de las cosas, que explote y/o oprima; ¿Qué papel debe de tener? Debe tomar su lugar al lado de sus compañeros de clase, no como una subordinada, sino como su igual, como la mitad de este inmenso cielo que se prepara para la tormenta.

Luchemos entonces sin tregua hasta demoler todo rastro de opresión.

¡Por un 8 de Marzo combativo de las mujeres trabajadoras!

¡No soy feminista, yo busco la emancipación femenina!

¡La rebelión se justifica!

Bloque Rojo

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