EL BOICOT ELECTORAL: Crónica de unas elecciones “pacíficas”


Más de 8 meses después de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el Estado mexicano no ha podido acallar las voces de indignación y hartazgo que lo señalan como el autor de este crimen y de muchos otros. Al acercarse los comicios del 7 de junio, la voz de los inconformes se hizo escuchar: SI LOS NORMALISTAS NO APARECEN, NO HABRÁ ELECCIONES.
Antes que nada, debemos entender, que las elecciones en un país como el nuestro, solo pueden servir para legitimar un orden de opresión, donde los partidos políticos electoreros de todos los colores representan los intereses del imperialismo yanquee y de la clase explotadora de nuestro país. El sistema en su conjunto está diseñado para que el pueblo solo escoja el tipo de cuerda que lo ha de asfixiar, el no votar exhibe la putrefacción de dicho sistema. Pero no basta con no votar, hace falta conducir nuestros anhelos de participación democrática hacia la lucha y la organización desde las colonias, las fábricas, el campo, las escuelas, etc. La lucha por una verdadera democracia, donde la participación de la gente no esté limitada por un papel.
Es en este contexto que diferentes sectores se sumaron al boicot electoral. La Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) aprobó el boicot en su Asamblea Nacional Representativa. Incluso a pesar de que la propia SEP intentara neutralizar a los docentes ofreciendo un aplazamiento indefinido de la evaluación correspondiente a la reforma educativa, los profesores salieron a las calles por miles en Guerrero, Oaxaca, Chiapas, entre otros.
En Oaxaca el 100% de las oficinas del INE fueron tomadas por el magisterio desde el pasado martes 2 de junio. Además de ser tomadas la refinería de Salina Cruz en el istmo de Tehuantepec, y el centro de distribución de PEMEX en Valles Centrales.
La respuesta del Estado fue contundente, 14 mil elementos de la policía federal y gendarmería, más un número indeterminado de fuerzas militares fueron enviados a diferentes zonas de Oaxaca con el objetivo de retomar las instalaciones del INE y garantizar el proceso electoral.
A pesar de la política de terror implementada por el Estado, la respuesta del magisterio y del pueblo en lucha fue impactante, independientemente del repliegue pacífico de los maestros en Valles Centrales, la resistencia en diferentes puntos del estado fue heroica.
En Tlaxiaco y Huautla la resistencia de los pueblos impidió la entrada de las fuerzas represivas. Mientras que en Juchitan la policía federal logró retomar las oficinas del INE, pero no sin que los maestros y el pueblo ofrecieran pelea.
En Huajuapan de León, ubicado en la Mixteca Oaxaqueña, ante el inminente intento de desalojo por parte de la Gendarmería, los maestros decidieron no doblegarse, no rendirse, y a pesar de la clara política mediatizadora de la dirección sindical, las bases magisteriales decidieron resistir el ataque. Durante el enfrentamiento que se extendió por los alrededores de la sede del INE, centenares de colonos salieron de sus casas para apoyar a sus maestros. Pronto la unidad entre pobladores de Huajuapan y docentes derrotó al “invencible” cuerpo de Gendarmería. Unicamente desplegando al ejército es que pudieron contener el avance inminente de la revuelta popular en Huajuapan. Esta experiencia nos da esperanzas y un ejemplo a seguir, ha sido una de las pocas veces en que los heridos y los derrotados están del lado de los represores. Es la prueba clara de que con peticiones pacíficas, discursos de moderación, legalismos y flores no se conseguirá nada, solo la lucha decidida puede hacer frente a los ataques del Estado.
Hoy, 7 de junio, las elecciones se realizan de la forma más antidemocrática posible, con militares imponiendo las casillas. El día de hoy los pueblos de Oaxaca, Guerrero, Chiapas y otros han decidido dejar de lado la farsa electoral y tomar el futuro del país en sus manos, el día de hoy han decidido ejercer su voluntad sin intermediarios, el día de hoy han decidido no guardar el silencio del sepulcro nunca más.
Aunque las elecciones de hoy se realicen, no podrán ser legítimas porque están manchadas por sangre y revueltas. Lo que ha comenzado exige un nuevo tipo de democracia, una democracia de todos y no de unos cuantos, una democracia he hecho y no de boleta. Finalmente solo podemos citar lo que un gran poeta dijo alguna vez: Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera.
LA REBELIÓN SE JUSTIFICA

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