¡Por un Primero de Mayo de lucha proletaria contra el Capitalismo y el Imperialismo!

En defensa del sindicalismo y las conquistas históricas de los trabajadores y los pueblos del mundo

Por Ramón Couoh Cutz

Abril 16 de 2012

La ofensiva del gran capital en contra de los trabajadores, buscando nulificar conquistas históricas arrancadas en más de 250 años de luchas permanentes, principalmente la jornada laboral de 8 horas con 6 días de trabajo y 1 de descanso obligatorio; la seguridad social, que implica condiciones sanitarias adecuadas en los centros de trabajo, atención médica, pensiones por accidentes de trabajo, jubilaciones determinadas por no más de 30 años de servicio y trabajo, y la protección de la familia; la relación contractual directa trabajador—patrón; la contratación colectiva, libre asociación y sindicalización, y el derecho de manifestación y lucha política, que incluye como fundamental el derecho de huelga –arma máxima de lucha democrática— y la solidaridad en todas sus formas; así, como en contra de los pueblos, como los derechos económicos, sociales, políticos y culturales, que pretenden acabar con la salud y la educación pública, el respeto a la libertad individual y la no discriminación por raza, color y sexo, la autodeterminación, y otras tantas conquistas arrancadas con el sufrimiento y la sangre de millones de nuestros antepasados; son parte de la única alternativa del capitalismo y el imperialismo, de la restructuración, ante sus cada vez más graves crisis, de las cuales no tienen salidas, más que hacer recaer todo el peso sobre las espaldas de los trabajadores y el saqueo de los pueblos, que se manifiesta en la eliminación legal y en los hechos de las conquistas, la intensificación de la explotación, el desempleo, la reducción de los salarios –cada vez más miserables—, la represión y el ascenso del fascismo, sin querer aceptar las clases dominantes –en todo el mundo— la burguesía y los terratenientes, que las causas de sus crisis radican en su perversa esencia: la propiedad privada, la explotación, la corrupción, la ambición desmedida, la represión, el afán de lucro y la holgazanería; precipitando con su política su inminente ruina, pues están atizando la llama de la rebelión proletaria y popular, cuya única alternativa es la intensificación de la lucha de clases, que conduce inevitablemente a la transformación revolucionaria de la sociedad. La última crisis mundial del capitalismo, detonada en octubre de 2008 hasta hoy no ha tenido y no se vislumbra una pronta solución. Al contrario, remece los cimientos de la putrefacta vieja sociedad capitalista, como se demuestra con la debacle de la mayoría de los países de Europa, desde Grecia, Irlanda, Portugal, hasta España, Italia y Francia, por las abultadas deudas estatales que rebasan en la mayoría de los países más del 100% de su PIB, afectando igualmente al mayor imperio económico y militar del planeta Estados Unidos, profundizando las contradicciones interimperialistas, poniendo poco a poco al mando la contradicción capital y trabajo, elevando nuevamente la contradicción capitalismo y socialismo. El capitalismo y el imperialismo tradicional de la vieja Europa (Alemania, Francia, Inglaterra, Italia), de Japón y Estados Unidos, han entrado a una profunda recesión económica, alimentando la contradicción con los capitalistas en ascenso, particularmente de China, Rusia e India, atizando la llama de la confrontación económica, política y militar, que por lo pronto se está expresando en guerras regionales y/o locales, aprovechando el creciente descontento de los pueblos en contra del propio capitalismo y de sociedades atrasadas semifeudales y semicloniales, como son los casos de las rebeliones de los pueblos árabes en el norte de África (Marruecos, Túnez, Libia, Egipto, Sudán) y del Cercano Oriente, principalmente hoy en Siria, atizando al mismo tiempo la invasión a Irán, trastocando los derechos de los pueblos. Las reformas estructurales que el imperialismo aplica en todo el mundo, conlleva la privatización de todas las empresas en manos del Estado, la modificación de todas las legislaciones que permitan legalizar los atracos a los trabajadores y a los pueblos, principalmente los derechos laborales, la educación pública, la salud y la seguridad social. Se ha impuesto en Gran Bretaña 66 años para la jubilación, 67 en España y Francia, y 69 en Alemania, además de la eliminación o reducción de prestaciones. En Grecia, España, Portugal e Italia, además de reducciones salariales, se incrementa masivamente el desempleo, amenazando con el no pago a las pensiones y jubilaciones. En Estados Unidos el desempleo afecta a más de 10 millones de trabajadores despedidos. La respuesta de los trabajadores y amplios sectores de la población, es la lucha, realizando acciones diversas, como son los casos de los “Indignados” en Europa y de los “Ocupa” en Estados Unidos, y sobre todo las movilizaciones proletarias y populares en Grecia y España, y otros lugares. En México, la situación es aún peor. En los últimos 30 años las empresas públicas han sido privatizadas; las estratégicas como Pemex y electricidad están en proceso acelerado de privatización; más de 52 millones de hectáreas de tierras han sido concesionadas a empresas mineras afectando a millones de campesinos e indígenas, además de que la industria en más del 75% está en manos extranjeras; la industria nacional ha sido desmantelada; el campo mexicano ha sido mayormente abandonado, produciéndose no más del 50% de la alimentación nacional, lo que implica importarlas de Estados Unidos, principalmente; de 50 millones que conforman la PEA, hay más de 10 millones de desempleados abiertos y un alto porcentaje de subempleados, y los que tienen trabajo la mayoría perciben salarios miserables. La deuda pública y privada externa e interna asciende a casi 6 billones de pesos. Esta situación se ha agravado aún más en el actual sexenio. La “guerra” declarada por Felipe Calderón Hinojosa contra los narcos, ha atizado la peor violencia reaccionaria del narco y el Estado, que hasta hoy suman más de 70 mil muertos, principalmente jóvenes, exhibiendo la verdadera careta de los gobiernos PRIistas y Panistas de los últimos 5 sexenios. Aún en estas condiciones el PIB de 2011 ascendió a 14 billones 352 mil 867 millones de pesos (1.2 billones de dólares aproximadamente), que juntamente con los ingresos petroleros y los enorme recursos de la nación, se pierden por el despilfarro criminal de la “clase política” con salarios insultantes a los altos funcionarios del gobierno federal, estatal y mayoría municipales, a tal grado que en los últimos años sólo de excedentes petroleros se han utilizado para gastos corrientes más de 400 mil millones de dólares. La economía nacional no crece, y a pesar de la demagogia gubernamental, la situación tiende a empeorar. Las reformas estructurales avanzan aceleradamente, y a pesar de las terribles consecuencias para el pueblo, la gran burguesía y sus testaferros de la “clase política” y el Estado persisten en profundizarlas más, exigiendo la privatización de la seguridad social, la salud y la educación y la reforma laboral, que significará la esclavización de los trabajadores, ufanándose ya el gobierno de FECAL que México posee la mano de obra más barata, que supera inclusive a China. A la par de las “reformas…”, el país es sometido al imperialismo estadounidense con el TLCAN, el Plan Mesoamérica-Colombia, el ASPAN y la Iniciativa Mérida, en lo económico, político, policiaco y militar, al que se agrega lo educativo y cultural sujetos a los dictados de la UNESCO-ONU (agencia de Colonias del Imperialismo), el FMI, el BM y la OCDE. Miles de trabajadores y luchadores populares, aprovechándose la “guerra” contra los narcos, han sido reprimidos, perseguidos, encarcelados y asesinados. Los trabajadores electricistas del SME, que sufrieron la ilegal e ilegítima desaparición de la empresa LyFC y el despido de todos los 44 mil trabajadores y afectando a más de 22 mil jubilados, a 2 años y 7 meses, más de 16 mil han mantenido una abnegada y permanente lucha, sin recibir hasta ahora una solución adecuada. Los mineros enfrentan la ofensiva fascista del Estado a su sindicato. Todos los trabajadores mexicanos soportan la mayor agresión a sus derechos y se hunden en la miseria. Los maestros y trabajadores de la educación mexicanos enfrentan la ofensiva de la burguesía y su Estado, haciéndolos responsables de la crisis de la educación nacional, siendo que el Estado es el responsable de la filosofía y política educativa, y del financiamiento, que atendiéndose a más de 35 millones de estudiantes, maestros y trabajadores, sólo se aplica a la educación pública el 3.7% del PIB, que se suma a las condiciones de pobreza y miseria en que sobrevive el pueblo y por lo tanto, en las escuelas públicas se refleja estas graves condiciones. Particularmente, en la educación básica, con casi 1.5 millones de trabajadores de la educación, corporativizados en el SNTE, además de la nefasta Ley del ISSSTE, se enfrenta la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE), reforzada ésta con una intensa campaña en los medios de comunicación, encabezados por la burguesía más reaccionaria, principalmente de Televisa, TVAzteca, Bimbo, etc., haciendo responsables a los maestros de la crisis educativa, proponiéndose la privatización de la educación, acabando con la educación pública, cancelando los derechos y las conquistas económicas, sociales, profesionales y políticas de los trabajadores. En estas condiciones la lucha del magisterio nacional democrático y clasista, organizados conscientemente en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que ha demostrado en la práctica ser un auténtico sindicato, alcanza en los hechos mayor relevancia. Las grandes e intensas luchas libradas en años recientes en Morelos, Puebla, Tlaxcala, Guerrero, Chiapas, Oaxaca, Michoacán y la mayoría de los Estados, así como las actuales en contra de la ACE, confirman que la única alternativa para los trabajadores de la educación es la Huelga Nacional, en conjunción con la Huelga General que incorpore al conjunto de todos los trabajadores del país y las luchas del pueblo de México. Hoy se impone la defensa del sindicalismo y las conquistas históricas de los trabajadores y de todos los pueblos del mundo y en México. Las condiciones actuales cada vez se asemejan más a las condiciones imperantes en 1886, que en Chicago demostraron férrea combatividad, y que en el Congreso Internacional Socialista de 1889, definieron el 1° de Mayo, como día de combatividad proletaria.

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